El inicio de esta tragedia griega comenzaría cuando Layo y Yocasta, Rey y Reina de Tebas, no pudieran concebir un heredero al trono, Layo, decidido, consulta a Apolo de Delfos ante su imposibilidad de cumplirse su mayor deseo, un hijo. Este deseo sería concedido por un alto precio, en palabras del oráculo: «¡Layo, hijo de Lábdaco! Pides la bendición de un hijo; pues bien, te será concedido uno. Pero sabes que por mandato del destino perderás la vida por mano de este mismo hijo».

El destino cobraría su cuenta cuando tiempo atrás, luego de que Layo se le fuera usurpado el trono por sus primos Anfión y Zeto, este iría a parar al reino vecino del Rey  Pélope, Rey al cual traicionaría. Después de que Pélope acogió a Layo, este decidió confiar en él al pedirle que le enseñara a su hijo favorito, Crisipo, el arte de montar caballos, sin embargo seria este mismo hombre el que raptaría y violaría a su hijo en Tebas, pues Layo lo llevaría lejos del reino de su padre, al suyo, luego de que sus primos murieran, retomando este su poder en el reino.

En cuanto a la muerte de Crisipo existen tres versiones, la primera; que este se suicidaría por la vergüenza provocada de aquel acto, la segunda; serían sus propios hermanos, enviados por su madre Hipodamía, los que lo asesinarían por celos de la preferencia de su padre ante Crisipo como heredero al trono, y la tercera; se señalaba que ante las peticiones de Hipodamía, los medio hermanos de Crisipo, Atreo y Tiestes se negarían a asesinarlo, por lo que sería ella misma, quien luego de viajar a Tebas, le enterraría a Crisipo una espada en el abdomen, según esta versión se acusaria a Layo por la muerte de Crisipo, pero este último logro ver a Hipodamía huyendo del lugar, por lo que la acuso del crimen, pero antes de ser capturada y enjuiciada esta se suicidaría. Independientemente de la versión, Pélope al llegar a Tebas para recuperar a su hijo encontró que este ya había muerto, lanzando así sobre Layo la maldición de Apolo, señalando que su estirpe se eliminaría así misma.

Ante tal revelación del oráculo, Layo decidiría mantenerse alejado de Yocasta, pero por misma obra del destino, terminaría de suceder aquel acto sexual, que tiempo más adelante resultaría en el nacimiento de su primogénito.

Con terror a que la maldición se cumpliera, una vez nacido él bebé, este sería abandonado a petición de Layo en las salvajes montañas de Citerón. El encargado de esta horrible tarea tendría que dejar al niño de pies atados y colgado a un árbol, pero sería un pastor el que escucharía los llantos del bebe e inmediatamente se compadecería de él, por lo que decide llevar al recién nacido con el Rey de Corinto. Quien llevó a cabo la tarea inicial, vuelve a Tebas asegurando que había cumplido con las ordenes de los reyes, creyendo así que consecuentemente el niño moriría a los pocos días por diversas circunstancias.

Sería realmente el Rey Póbilo el que nombraría a este niño, debido al estado de sus pies, fue llamado Edipo, que significaba «el de los pies hinchados», quien junto a su esposa Mérope lo criaron como si fuera sido su hijo bilógico.

Aunque crecería con todas las comodidades y seria el heredero al trono de quien lo había criado como su padre, en algún punto, se empezó a rumorar la verdadera procedencia de Edipo. Ante los comentarios  y las sospechas del realmente hijo adoptivo de los reyes de Corinto, este decidió una mañana pedir la verdad, y aunque estos no dieron una respuesta concreta, Edipo no dejaría de desconfiar.

Un día se dispuso a obtener respuestas del oráculo de Apolo de Delfos, antes que obtener la respuesta que deseaba, más bien se le revelaría algo mucho peor, el oráculo señalaría: «Darás muerte a tu propio padre, te desposarás con tu madre y dejarás a los hombres una descendencia execrable». Ante tal afirmación, Edipo se encamino hacia Beocia, encontrándose en el camino un carruaje con tres personas, con los cuales tuvo un altercado bastante fuerte, que lo llevó a matar a dos de ellos mientras uno escapaba, uno de los muertos resultaría ser su padre si este saberlo, con Layo muerto la primera maldición estaba cumplida.

Luego de lo sucedido, Edipo se aproxima a las puertas de Tebas, Beocia. Una esfinge que se encontraba cerca de la entrada en una roca, con rostro y pechos de mujer y el resto con cuerpo de león, con voz de hombre y cola de serpiente, hermana de cerbero, el can de los infiernos, de la quimera escupe fuego y de la Hidra de Lerna, se dedicaba a hacer preguntas a quien pasara cerca, a los cuales una respuesta incorrecta les quitaría la vida. Al acercarse Edipo esta esfinge le pregunto «¿Cuál es el animal que por la mañana anda sobre cuatro pies, dos al mediodía y tres por la tarde?», este no vacilo con su respuesta señalando que era el hombre, pues en la infancia (en la mañana) anda sobre sus pies y manos, luego con dos pies (al mediodía) y en la vejez (por la tarde) con un bastón como si fuera el tercer pie, inmediatamente esta esfinge ante la molestia y rabia terminaría por suicidarse.

Fragmento de Edipo y la Esfinge de François Xavier Fabre

Este gran logro colocaría a Edipo en el trono de Tebas junto a Yocasta, ya que se había establecido que quien lograra destruir la esfinge sería el siguiente Rey de Tebas. El resto de la maldición estaría cumplida al ser su madre biológica con la que se casaría y con quien tendría 4 hijos, producto del incesto sin saberlo, dos mujeres de nombre Ismene y Atígona y dos varones llamados Eteocles y Polinices. Durante este tiempo a Edipo sería un rey considerado bueno y justo, viviendo tranquilamente durante un tiempo.

Los Dioses enojados desde el evento de la muerte de Layo y el casamiento de Yocasta con su hijo, azotaron la región con una peste, la desesperación llevo a Edipo a consultar el oráculo a cómo solucionar tal desastre, afirmando que todo acabaría cuando de Tebas fuera expulsado el asesino de Layo y así fue. Al descubrir la verdad, que había sido él quien asesinó a su padre biológico y se habría casado y tenido hijos con su propia madre sería expulsado de Tebas por sus propios hijos.

Yocasta se suicidaría al enterarse de la verdad y Edipo decidió castigarse sacando sus ojos con una espada, pues sentía que no merecía ver la luz del día nunca más, fue una de sus hijas, Antígona quien le acompañaría ante su ceguera para guiarlo a salir de Tebas y dirigirse a otro destino.

Edipo guiado por Antígona fuera de Tebas. Fragmento del cuadro de Jean F. Jalabert

Luego de abandonar Tebas, junto con su hija, Edipo llega a una aldea en Atica, donde sería acogido de buena forma, sin embargo este ya presentía que su muerte estaba cerca, y la señal sería un estruendoso trueno que lo guiaría al lugar de su muerte, alejando a su hija, este se aproxima a un piedra para morir, pues ya lo presentía, minutos después la tierra tiembla para enterrar sin dolor, ni de forma brusca a Edipo Rey, quien al nacer ya tendría escrito su destino por una tragedia griega.