Fantasmas de la Primera Guerra Mundial

Hace exactamente 100 años, más exactamente en Julio de 1914 finalizó la Belle Époque y se inició la Primera Guerra Mundial, con un telegrama del Imperio Austro-Húngaro, que declaraba la inesperada masacre. El heredero del imperio había sufrido un atentado, que desencadenó el suceso histórico más terrible de la humanidad, algunos afirman que se pudo evitar, otros pensaron que sería breve.
La manipulación de esta guerra es el secreto que mejor se ha guardado, en el juicio de Nedelko Cabrinovic y Gavrilo Princip (asesinos del heredero al trono de Austria), se conoció la organización franco-masónica, quedando al descubierto, que se encontraban detrás de estos planes de asesinato, y no la organización serbia Black Hand como se suponía. En la corte Cabrinovic reveló, que el plan sentenciaba a Ferdinand en el cuartel de Gran Oriente, ejecutado por Princip el día 28 de Junio de 1914.    imagen-trincheras-Guerra-Mundial_TINIMA20120327_0272_18

Estos datos fueron conservados en absoluto silencio, al igual que el atentado en Siberia de Grigori Rasputin, mago de la corte, el cual aconteció al mismo tiempo, ya que era contrario a la idea de que Rusia participará en la guerra. Nunca se conocerá como sucedieron estos hechos con exactitud en el cuartel.
Se sabe que Radek que conocía a Ziganovic, intentó revelar la verdad en el juicio en su contra, pero Stalin envío sus lacayos a dispararle y falleció sin contarlo. Personajes franco masones y judíos, tenían planes para deponer al que entonces era zar de Rusia, es así que el sionista, francmasón y banquero Max Warburg de origen alemán, financió la publicidad comunista.

•	Title: Petrograd. A parade on the Nevsky. The Hermitage Art Gallery. Corner of the Litania and the Sergiefskaya. The Neva from in front of the Winter Palace	•	Creator(s): Pringle, James Maxwell, photographer	•	Date Created/Published: [between 1

También consiguió el aporte de dos millones de rublos, para propaganda bolchevique del conocido industrial Hugo Stinnes, todo ello documentado en los archivos alemanes del Ministerio de Exterior. Judíos con gran poder económico fueron, quienes apoyaron con su dinero al comunismo. El periódico Hammer, llamó el “emperador secreto” a Warburg, junto a otros que con sus familias, estaban involucrados en la preparación de la toma del poder como Alexander Parvus, quien junto a Lenín recibieron seis millones de dólares. Mientras tanto el conocido movimiento Revolucionario, reclutaba extremistas pero también judíos, sumando el 55 por ciento del partido bolchevique. Parvus involucró a Lenín, como editor de un periódico llamado Iskra y le cedió su piso en Zúrich desde 1914 hasta 1917.

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Fue consejero de finanzas de los turcos y los búlgaros en las guerras balcánicas, obteniendo una gran fortuna con el tráfico de armamento. Parvus se contactó con la organización de la logia masónica local y se hizo ayudar por el hombre más poderoso de Venecia, el Principe Volpi di Misurata, quien colaboró con las finanzas aportando desde la masonería. En 1922 fue Volpi quien llevó a Mussolini a ocupar el poder, cuando el rey lo nombró primer ministro, convirtiéndose gracias a ello en Ministro de Finanzas del dictador. Durante 1913 estos círculos financieros, fueron los que provocaron la guerra balcánica, ejercían un poder económico capaz de conducir estas cruzadas, que desolaron enormes extensiones territoriales. Podían lograr la paz por separado con Alemania, porque era conocido que debilitarían a Rusia, pero el consejo sionista financió a los bolcheviques por sugerencia de Parv

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La guerra fue declarada por 27 países contra Alemania, cuando Roosevelt atacó en Rusia al frente alemán, casi todo el mundo formó parte de una gran coalición con el objetivo de salvar el marxismo israelita. En su libro De Goulevitch se refiere a la financiación bolchevique, diciendo “Los principales proveedores de los fondos de la revolución, sin embargo, no eran ni los ricos millonarios rusos ni los bandidos armados de Lenin. El ‘verdadero’ dinero venía principalmente de ciertos círculos británicos y americanos que, por mucho tiempo, habían prestado su apoyo a la causa revolucionaria rusa...”

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Las conexiones del comunismo y la banca judía han quedado demostradas, pero quedan detalles por resolver que la historia no ha recogido aún en sus páginas. Muertes que silenciaron testigos en juicios, que señalaban a los culpables, personajes que por su influencia desde las sombras, no tenían que ser descubiertos y que escribieron en secreto la guerra más cruel de la humanidad.

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